La Haya.- El SARS-CoV-2 seguirá mutando, y a más velocidad si las vacunas no llegan a todos los rincones del planeta, aunque pueda convertirse algún día en endémico. Ante un futuro incierto, las agencias de medicamentos se movilizan para buscar estrategias conjuntas a “largo plazo”, en detrimento de refuerzos “continuos” y respuestas “reactivas”.
En los próximos días se publicarán las conclusiones de un encuentro entre reguladores de todo el mundo, que estuvo copresidido este miércoles por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), en el que todos discutieron cuál debe ser la respuesta regulatoria global al virus, de la que se informó hoy.
Los participantes, entre ellos expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Comisión Europea, revisaron la evidencia disponible sobre la efectividad de las vacunas contra la variante ómicron, en busca de “una alineación de requisitos regulatorios clave para respaldar el desarrollo de una posible vacuna adaptada” a esta variante.
Expertos de los reguladores de medicamentos de Sudáfrica e Israel también compartieron sus visiones en el encuentro.
“No se trata solo de la respuesta regulatoria a ómicron, sino también de preparar el escenario para una discusión más estratégica sobre qué tipos de vacunas podrían ser necesarias a largo plazo para manejar adecuadamente la COVID-19”, señaló este jueves la directora general de la EMA, Emer Cooke.
Pero estas decisiones, enfatizó, no son sólo una cuestión de los reguladores de medicamentos, sino que se necesita “la colaboración de todos los actores en este espacio”, incluidos los responsables de la toma de decisiones en materia de salud pública a nivel nacional, regional y mundial.
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