México.- En redes sociales y aplicaciones de mensajería, adolescentes utilizan códigos y abreviaciones que, lejos de ser simples modas digitales, están generando preocupación entre padres y especialistas. Palabras como “THC”, “Molly”, “Lean”, o expresiones como “andar volado” y “traer flow”, se usan como claves para referirse al consumo de drogas, alcohol o conductas de riesgo.
Pero además, circulan términos importados de comunidades en línea que reproducen discursos de odio o violencia de género. Entre ellos destacan:
- Incel: abreviatura de involuntary celibate (célibe involuntario), usada para identificar a jóvenes que aseguran no poder tener relaciones y que en algunos casos muestran resentimiento hacia las mujeres.
- Chads: se refiere a hombres vistos como atractivos y exitosos, en contraste con los incels, y usados como blanco de envidia o rechazo.
- Foids: término despectivo para referirse a las mujeres, reduciéndolas a objetos de burla o desprecio.
Según especialistas, estos vocabularios importados de foros como Reddit o 4chan pueden alimentar actitudes violentas y misóginas entre adolescentes.
Conexión con el caso del CCH Sur
El asesinato de un estudiante del CCH Sur de la UNAM, ocurrido la semana pasada, reavivó la discusión sobre lo que circula en los chats juveniles. Investigaciones preliminares señalan que antes del ataque, en grupos de WhatsApp y Telegram donde participaban estudiantes, circularon mensajes con expresiones violentas y códigos propios de estas comunidades digitales.
Padres y docentes advierten que este tipo de lenguaje encriptado dificulta detectar a tiempo señales de alerta sobre posibles agresiones. Además, en contextos escolares, puede ser utilizado para coordinar peleas, amenazas o dinámicas que terminan en tragedias.
Llamado a la prevención
Especialistas recomiendan a madres y padres acercarse a las conversaciones digitales de sus hijos sin estigmatizarlos, pero con atención a términos como Incel, Chads o Foids, que podrían reflejar dinámicas de riesgo.
La UNAM informó que reforzará los protocolos de seguridad y monitoreo digital en los planteles, tras lo ocurrido en el CCH Sur.
“Los códigos que los jóvenes usan en chats no siempre son inocentes. Algunos pueden esconder dinámicas de violencia, drogas o acoso que necesitan atención urgente”, alertaron los especialistas.
Redacción Enfoque
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