Madrid.- Dos niños, una ventana, una ciudad nueva y una “mamá grabadora”. Esos son los elementos que utiliza el mexicano Samuel Kishi para construir una historia diferente sobre la migración en “Los lobos”, con la que este sábado tratará de hacerse con el Goya a mejor película iberoamericana.
“Hacer ‘Los lobos’ salió de una necesidad muy personal, quería hacerle una carta de amor a mi mamá”, explica el realizador en una entrevista con EFE por vídeollamada desde Ciudad de México, otra de las paradas para presentar una película que fue premiada en la Berlinale de 2020.
Una historia “semiautobiografica”, como explica Kishi, natural de Guadalajara. Su hermano, su madre y él también emigraron desde su México natal a Estados Unidos, como les pasa a Lucía, Max y Leo en la ficción, interpretados por Martha Reyes y los hermanos Maximiliano y Leonardo Nájar, salidos de un cásting de más de mil niños.
“También llevamos muy pocas cosas y entre nuestras cosas teníamos una grabadora de casete. Mi mamá ahí grababa cuentos, historias, las reglas de la casa…”. Y en el pequeño apartamento que alquiló -“muy cutre”, apunta- los dejaba encerrados para evitar riesgos, así que decidió usar la grabadora para que les hiciera compañía.
Los dos hermanos empezaron a construir un universo imaginario, a partir de su “mamá grabadora” mientras esperaban el regreso de su “mamá de carne y hueso”.
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