Los Miami Dolphins visitan a los Buffalo Bills en el tradicional Thursday Night Football. Este es el segundo duelo de un tramo de tres juegos consecutivos contra rivales divisionales en el inicio de temporada para Miami. En la Semana 2 recibieron a New England y en la Semana 4 enfrentarán a los New York Jets en Monday Night Football, en el Hard Rock Stadium.
Por ahora, toda la atención está puesta en Buffalo.
“El secreto empieza en cómo juegan como un verdadero equipo, con su mariscal de campo franquicia en constante desarrollo, superando la adversidad”, señaló el entrenador en jefe Mike McDaniel. “La consistencia entre head coach y quarterback marca la diferencia. Siempre son un equipo competitivo, con fundamentos sólidos; no esperan ganar, obligan al rival a superarlos. Por eso es un gran reto para nosotros: si queremos la victoria, debemos ganárnosla”.
El QB Josh Allen domina la serie ante los Dolphins con marca de 12-2 y nunca ha perdido en casa frente a Miami. En 2024 conquistó su primer MVP de la NFL, incluso registrando sus números más bajos de carrera en yardas aéreas (3,731) y pases de anotación (28) en temporadas de 17 juegos. Ese descenso estadístico se compensó con mayor eficiencia gracias al equilibrio ofensivo que introdujo el coordinador ofensivo Joe Brady.
Ese balance quedó reflejado en la Semana 2, cuando Buffalo derrotó 30-10 a los Jets: Allen lanzó apenas para 148 yardas, mientras que el ataque terrestre acumuló 224, con 133 a cargo de James Cook, su corredor estrella.
La defensa de Miami tendrá el reto de frenar a Cook, contener a Allen como corredor y estar atenta al peligroso juego aéreo vertical de los Bills.
En ofensiva, los Dolphins mostraron chispazos en la derrota ante los Patriots, con jugadas de pase de 47, 29, 22 y dos de 18 yardas. Sin embargo, este encuentro probablemente requiera un mayor equilibrio entre ataque terrestre y aéreo.
Los Bills llegarán con bajas sensibles: sin el tackle defensivo Ed Oliver ni el linebacker Matt Milano, además de las suspensiones de Larry Ogunjobi y Michael Hoecht, y la lesión que dejó fuera toda la temporada al suplente DeWayne Carter.
El año pasado, la ofensiva de Miami brilló ante una defensiva de Sean McDermott como pocas veces desde 2017. En el cuarto cuarto lograron dos touchdowns para empatar, ambos anotados por De’Von Achane, quien suma 25 touchdowns en 30 partidos de carrera y ya acumula dos anotaciones y 197 yardas desde la línea de golpeo en este inicio de campaña. En ese mismo duelo en Buffalo, además de los dos TD, Achane sumó 122 yardas totales.
Como suele pasar en la NFL, el duelo podría definirse por las entregas de balón. Miami aún no consigue su primera recuperación de la temporada, mientras que Buffalo vive una racha histórica: han ganado la batalla de balones perdidos en 24 juegos seguidos, la más larga en la historia de la liga.
Este será el último partido de Miami en el Highmark Stadium, ya que los Bills estrenarán su nuevo inmueble en 2026. La rivalidad en la orilla del Lago Erie se remonta a 1973, cuando los Dolphins blanquearon a Buffalo en “The Ralph” rumbo a ganar el Super Bowl VIII.
Los Dolphins buscan su primer triunfo sobre los Bills desde 2022 y el primero en Buffalo desde 2016. Los Bills, en cambio, quieren arrancar 3-0 por segunda temporada consecutiva, mientras que Miami intenta evitar su primer 0-3 desde 2019.









