México.- La iglesia católica advirtió este domingo en su editorial “Desde la Fe” que han pasado dos años del inicio de la pandemia, y a veces pareciera que no se quiere aceptar que nuestra sociedad no volverá a ser como antes; vivir en la nostalgia del pasado, anhelando lo que fue, queriendo regresar a una época que no volverá, o peor aún, viviendo hoy como si nada hubiera pasado”.
Ante este escenario la Iglesia advierte que es urgente “encaminarse a un futuro que privilegia la escucha, (…) y la atención a los menos favorecidos.”
El Papa Francisco ha pugnado por una iglesia en salida, que se juegue su fidelidad amando a Cristo en el prójimo, especialmente en el alejado y descartado; que se atreva a escuchar las nuevas urgencias sociales y a transformarse a sí misma para responder a ellas.
Refiere que, desde casi al inicio de la pandemia, el cardenal Carlos Aguilar quien este fin de semana cumple cuatro años como arzobispo primado de México ha planteado tres puntos esenciales para responder a las urgencias de la pandemia y a los retos que el cambio de época nos impone.
En primer lugar, impulsar una estructura de colaboración más cercana a las personas.
En segundo lugar, están los ejercicios que cada parroquia decida, desde su realidad, para determinar cuáles son sus prioridades y como deben acercarse a la gente.
En tercer lugar, se inició el camino hacia una conversión pastoral que responda a las urgencias actuales y a los cambios de época que estamos viviendo.
Esta conversión pastoral ya comenzó e incluye a las plataformas digitales, que también se han convertido en un espacio de escucha y cercanía.
El Cardenal Carlos Aguilar advierte que por los estragos que ha traído la pandemia en la fe y la participación comunitaria de los fieles, se continuará impulsando una campaña para revitalizar la fe de todos los fieles de tal forma que se anime a sacerdotes y laicos a convertirse a reunirse una vez más en comunidad para orar y salir a defender el corazón de todos los alejados en el fuego del espíritu.
“Todos tenemos oídos, pero muchas veces no logramos escuchar. Atrapados en nuestras prisas, con mil cosas que decir y hacer, no encontrarnos tiempo para detenernos a escuchar a Dios que nos habla” de las urgencias de nuestro prójimo y atrevernos a convertirnos para responder con fidelidad a Cristo, apuntó el prelado.
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