Madrid.- La empresa de tecnología Terra Nil, empresas de inteligencia artificial e investigadores de la Universidad Nebrija, en Madrid España formaron un laboratorio de videojuegos y aplicaciones.
El profesor universitario Carlos González Tardón compartió que, en el universo de los videojuegos, los jugadores no solo entrenan la mente: también experimentan con energías renovables y ponen a prueba su propia moralidad en escenarios donde la supervivencia está en juego.
Aprovechan curiosidad, la mejora de habilidades cognitivas y el placer de aprender estos son algunos de los beneficios psicológicos atribuidos a los videojuegos. Además, muchos mundos virtuales funcionan como laboratorios interactivos donde el cambio climático, la gestión de recursos y la búsqueda de soluciones colectivas marcan la narrativa.
Terra Nilm, por ejemplo, aplica estas tecnologías para recuperar biomas marinos, costeros, polares o desérticos tras un colapso ambiental. Y en Factorio, los insectos alienígenas crecen a medida que la fábrica del jugador contamina.
Muchas veces las historias no suceden en la Tierra o en el presente cercano, “porque lo que tú quieres es jugar, no aprender”, dice González. La capa de fantasía añade, ayuda a bajar las defensas mentales.
Con apoyo de la inteligencia artificial, RainWorld construye ecosistemas autónomos en un planeta alienígena donde los animales -como conejos carroñeros- no solo son obstáculos, sino aliados potenciales. Así demuestra que incluso en escenarios postapocalípticos hay espacio para la cooperación.
El impacto depende de la interacción entre la persona, la historia del videojuego y el contexto vital. Esto es, edad, experiencias previas o incluso la situación doméstica influyen en la forma de interpretar estos relatos del fin del mundo.
Los investigadores y desarrolladores tienen claro que más allá del entretenimiento, los videojuegos entrenan habilidades como la planificación, la resolución de problemas, la gestión de recursos o la orientación espacial. Además, “pueden, incluso, fomentar la conciencia social, el sentido de agencia y la reflexión sobre alternativas constructivas para enfrentar problemas complejos”.
Agencia EFE









