Madrid.- El Tratado de Alta Mar (BBNJ por sus siglas en inglés) afronta la cuenta atrás para su entrada en vigor después de que lo hayan ratificado los 60 países necesarios para que se convierta en ley internacional entre llamadas a los Estados a prepararse para la implementación y a conseguir “una aplicación universal”.
Tras el depósito de los instrumentos de ratificación por parte de cuatro nuevos países esta semana en las Naciones Unidas (Sri Lanka, San Vicente y las Granadinas, Sierra Leona y Marruecos), el Tratado de Alta Mar ha alcanzado el hito de las 60 ratificaciones necesarias para su entrada en vigor.
Dos décadas de discusiones, cinco años de negociaciones y más de dos ejercicios de ratificaciones ha necesitado el Tratado sobre Diversidad Biológica Marina en áreas fuera de la Jurisdicción Nacional -también conocido como Tratado de Alta Mar– para estar cerca de convertirse en ley internacional.
Concretamente, será el próximo 17 de enero cuando se convierta en ley internacional, después de que en el último año se haya experimentado un acelerón en la ratificación de las naciones.
Un hito histórico para los océanos
Para la vicepresidenta adjunta de Oceana en Europa, Vera Coelho: “Hoy celebramos la 60ª ratificación del Tratado de Alta Mar, lo que significa que este acuerdo internacional sin precedentes entrará en vigor a principios de 2026. Oceana insta a la Unión Europea…”.
El Tratado de los Océanos regula las actividades humanas en alta mar, es decir, aquellas que están fuera de la jurisdicción de cada estado. Estas aguas internacionales comprenden dos tercios del océano (casi el 50% de la superficie total del planeta) y son uno de los espacios más ricos en biodiversidad.
Entre otros, el texto sienta las bases para el establecimiento de zonas marinas protegidas, garantiza que se tenga en cuenta el impacto medioambiental y facilita la cooperación entre países en tecnología marina, con el objetivo de proteger el 30% de los océanos para 2030.
Un tratado “lo más eficaz posible”
En este contexto, la directora de la organización Alianza de Alta Mar (High Seas Alliance en inglés), Rebecca Hubbard, ha destacado la importancia de avanzar hacia “una ratificación universal para que el tratado sea lo más eficaz posible”.
Hubbard ha insistido en que los pequeños estados insulares, los países sin litoral y las principales naciones marítimas también deben formar parte del tratado, ya que esto les garantiza un puesto en la mesa de toma de decisiones.
Asimismo, llamó a los Estados a comenzar a prepararse para la implementación, participando en el diseño de las instituciones y procesos que serán fundamentales para el funcionamiento del tratado, como la Secretaría, el Órgano Científico y Técnico, la COP o el Comité de Implementación y Cumplimiento.
Primeras áreas marinas para 2028
La directora del programa internacional de océanos del NRDC, Lisa Speer, defendió que el tratado será efectivo si cumple tres condiciones: ratificación universal, puesta en marcha de la implementación y creación de áreas protegidas cuanto antes.
“Creo que, si nos fijamos en el calendario, podríamos ver algunas de las primeras áreas protegidas adoptadas para finales de 2028 o en 2029… Ese es nuestro objetivo”, señaló.
Desde Greenpeace España, su responsable de Biodiversidad, Celia Ojeda, alertó que actualmente menos del 1% de los océanos están protegidos, por lo que para llegar al 30% habría que actuar sobre más de 12 millones de km² cada año.
En opinión de la directora general de OceanCare, Fabienne McLellan, las 60 ratificaciones actuales “suponen un logro único en una generación para la gobernanza mundial de los océanos”.
El especialista en política oceánica de OceanCare, Carlos Bravo, añadió que “la verdadera prueba reside en la aplicación efectiva” para garantizar beneficios concretos a los ecosistemas marinos y a las comunidades que dependen de ellos.
De Palaos a Marruecos, un goteo de ratificaciones
La República de Palaos fue la primera en ratificar el tratado el 22 de enero de 2024. En 2025, en cambio, se han sumado 45 naciones más hasta llegar a Marruecos y Sierra Leona.
En el caso de España, se convirtió en el primer país de Europa en ratificarlo, el pasado 4 febrero, seguido de Francia, Chipre, Finlandia y la Unión Europea (UE).
Quienes no están, ni se les espera por el momento, son Rusia y Estados Unidos. Pese a ello, desde la Alianza de Alta Mar consideran que el apoyo global al tratado garantizará su aplicación universal.
Agencia EFE
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